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Bienvenida al espacio en el que cometo el exceso de ser yo: familia, escritura y diseño hecho a mano en la vida de una multiapasionada. ¿Compartimos juntas cómo podemos embellecer cada gesto cotidiano?

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En este blog vas a encontrar mis grandes pasiones: mi familia, la escritura y el universo del DIY.

Sobrevivir a la reforma de tu casa.

Sobrevivir a la reforma de tu casa


Cómo sobrevivir a la reforma de tu casa sin enloquecer... es el tema de mis últimas semanas.​No hay nada como iniciar una reforma en el hogar para poner a prueba el frágil equilibrio emocional de un ser humano. Es uno de esos momentos en los cuales descubrimos, con la intensidad de una revelación, cuánto apreciamos la rutina. Nuestro cerebro es adicto a la estabilidad y el orden.

​Aún la más desmesurada, extraña almorzar en una superficie horizontal. Porque si algo puedo aseverar después de reciclar tres cocinas es que existe un "menú de reformas", compuesto por comida poco saludable, que se calienta en el microondas, se come con la mano y se mastica mientras deambulamos obsesas con la idea de  encontrar una silla que no tenga polvo.


Sobrevivir a la reforma de tu casa. 



Si se tiene una casa grande para convivir con el desorden, todo el proceso parece más sencillo. Porque estadísticamente es más probable encontrar una superficie limpia para sentarse cuando sobran metros cuadrados. Pero cuando tu casa tiene escasos 70 metros y es, esencialmente, una superficie integrada, no existe el reposo del guerrero.

Entonces, empiezo a pensar en soluciones místicas: el refugio está en mi interior, me voy a mi "happy place", encuentro mi isla... Y en el preciso momento en el cual me imagino el sonido de la cascada cayendo sobre los bosques primaverales, la realidad llega en forma de espesas gotas de pintura que me recuerdan que olvidé enmascarar los zócalos y voy a necesitar tres días y una espalda nueva para devolverles el color original.



Primer consejo sobrevivir a la reforma de tu casa:




Cubrilo todo. Enmascará al perro si es necesario. Y si cuando terminaste de cubrir las superficies con un derivado del polietileno, descubrís que el amor de su vida obvió tus esfuerzos, destapó todos los muebles descuidadamente en busca del cargador de la laptop y se tiró plácidamente en el sofá a leer las noticias, entonces tienen dos opciones:


1- Respirás profundo repitiendo un mantra budista

2- O explotás en un grito desesperado mientras le tirás por la cabeza lo primero que encuentres a mano.


​Personalmente prefiero el mantra. No porque mi espíritu esté alineado con el universo sino porque ensucia menos que destrozarle la cabeza con un candelabro de hierro (que era lo que tenía más a mano en ese momento).


Segundo consejo para sobrevivir a la reforma de tu casa:



Considerá declarar una "zona neutral" para maridos intelectuales, niños curiosos y mascotas irrespetuosas. Porque si no la tienen, el campo de batalla es la casa entera y el desorden se va a potenciar hasta límites que no son concebibles por un ser humano en sus cabales.

Armá lo más pronto que puedas un rincón familiar en el que se encuentren fácilmente ese tipo de objetos que vaya a saber una por qué razón, los otros habitantes del hogar necesitan diariamente para vivir sin complicarte la existencia.

Esto es la guerra mi santa, no se trata de ser un ejemplo de ama de casa sino de evitar que se nutra uno de esos resentimientos intrusos y mezquinos que terminan con un divorcio lento y costoso. Demasiados factores de estés juntos.


Tercer consejo para sobrevivir a la reforma de tu casa:



Por último, tené presente el más importante de los tres consejos: ignorando todas las convenciones sociales, pasando del buen gusto y el respeto ciudadano, me armás una merienda con amigas e hijos en donde se pueda. Una alfombra, muchos juguetes desparramados, cuatro mujeres conversando a la vez... No hay nada como los afectos  para recordar lo que es verdaderamente importante. 

Ahora que lo pienso, no quisiera que te vayas de este profundo espacio reflexivo con una idea equivocada. Jamás le tiraría un candelabro de hierro sólido por la cabeza a mi no-marido. El candelabro me gusta demasiado. Si vos también amás tu casa y sobreviviste sin lesiones mayores a una reforma -o varias- contame tus propios trucos. Todo me dice que ésta, no es la última para mí. 
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