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Bienvenida al espacio en el que cometo el exceso de ser yo: familia, escritura y diseño hecho a mano en la vida de una multiapasionada. ¿Compartimos juntas cómo podemos embellecer cada gesto cotidiano?

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En este blog vas a encontrar mis grandes pasiones: mi familia, la escritura y el universo del DIY.

Falsa serigrafía: Imprimir tela.

falsa serigrafía


​Convengamos, no es que te vaya a revelar una verdad vital que va a llevar tu alma al nirvana. Ponele que no. Pero estoy tan encantada con este truco de falsa serigrafía que necesito que lo sepas y lo uses.

¿Alguna vez soñaste con la posibilidad de estampar tus dibujos en tela? Hace algunos años (unos cuantos supongo) este deseo estaba restringido a una técnica de formación profesional. En la actualidad, con pocos elementos -y casi ningún gasto- podés transformar tu último capricho ilustrativo en un almohadón, una servilleta, un individual o  un pañuelo, si es que alguien sigue usando pañuelos de tela.

También podés liberarte creativamente y personalizar pequeños objetos con una tela estampada por vos misma. ¿Cómo? Sencillícismo. Seguime paso a paso.


Técnica de falsa serigrafía.



Te recomiendo elegir una tela con alto porcentaje de fibras naturales para tu primer experimento de falsa serigrafía. Y plancharla. Porque, esta desmesurada no planchará las camisas de su no-marido pero si es necesario borrar las arrugas rebeldes para una causa noble como ésta, saco la plancha de la mazmorra en la que está condenada al olvido y se convierte en mi mejor amiga. 


falsa serigrafía


Cuando tengas la tela lisita y sin arrugas como la conciencia, entonces, pegala en una hoja autoadhesiva y recortá el excedente, para que no se trabe en la impresora. Por casa estábamos escasos de papel autoadhesivo. También de iniciativa para caminar hasta la papelería. Así que, finalmente, usé un papel de 250grms (de los que se usan para invitaciones y tarjetas personales) y adherí la tela a los bordes con silicona líquida. Luego de lo cual, volví a planchar para que el resultado fuera el más prolijo y firme posible. Con tu "hoja entelada" lista, lo único que tenés que hacer es colocarla en la impresora.


falsa serigrafía


Como podés comprobar en la imagen anterior, no necesitás una impresora especial, ni mucho menos. Con cualquier impresora casera, por más baqueteada que la tengas, es suficiente. Ahora llega la parte divertida.

Elegí el diseño que querés imprimir en tu tela con esta técnica de falsa serigrafía. Tu imaginación es el límite y con un procedimiento de impresión como el que podrías usar para otro documento, trasladás a la tela tus citas inspiradoras, fotografías personales, los dibujos que escaneás o los patrones que podés crear usando BGPatterns. Por si no conocías esta herramienta, te cuento que podés crear tus propios fondos experimentando con formas -geométricas, florales, siluetas de animales- colores y estructuras. En pocos minutos creaste tu propio patrón que podés usar como te dicte la creatividad.


falsa serigrafía


Considerando que la fuerza de decisión la tiene un niño de cinco años que se abusa de mi amor incondicional a toda su humanidad y es amante del color, cedí en la elección de un patrón floral por que, en definitiva, la primavera ya no es un horizonte lejano. Además, tarde o temprano me voy a practicar la falsa serigrafía con jirafas como el deseo me lo dicta. Que conste en actas.


falsa serigrafía


Retiramos el papel adherido, volvemos a planchar...¡Y tenemos tela estampada con la impresora! Si salvamos el pequeño detalle de que es una impresión A4, no volvés a comprar una tela nunca más. Por las dudas, para preservar la salud mental de mi santa madre, necesito hacer una aclaración de rigor: las fotos son meramente ilustrativas. Esto no significa que me transformé en esposa hacendosa y para tu información, la plancha volvió a su triste encierro.


Falsa serigrafía para una bandeja reciclada y frugal.




falsa serigrafía


Mi historia de hoy, tiene secuela. Una segunda parte que, para variar, es buena y comienza el pasado lunes, cuando retorno al hogar con un souvenir del cumpleaños de mi ahijado Lautaro. Camilo volvió con golosinas y yo con una bandeja de madera que en su momento fue portadora de crayolas artesanales y que mi mejor amiga, en un acto de herejía incomprensible, iba a tirar a la basura. Habrase visto tanto desparpajo para descartar frente a mis ojos un objeto con potencial para el reciclaje.


falsa serigrafía


Para variar, la pinté de negro. Cuando Camilo está en la escuela no tengo voces tropicales susurrándome que no sea amargada y elija colores para personas que tienen sangre en las venas. Estoy segura, segurísima, de que mi compañero de aventuras frugales habría elegido el rojo. Y habría quedado genial con la tela. Pero no, el negro ganó nuevamente la batalla.


falsa serigrafía


Me despido, gratamente asombrada de que sea posible esta técnica de falsa serigrafía que tiene tanto potencial para transformar y darle identidad a pequeños objetos. No me hago cargo si en una semana estampaste hasta las camisas de tu marido. Contame en los comentarios si se te ocurre alguna pregunta que no respondí en este post.
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