¿Conocés el principio indiscutible de la influencia? Es simple: sin atención no hay influencia posible.  El primer paso en cualquier estrategia de liderazgo es lograr la atención de las personas que te interesa convocar.

En este sentido, el secreto para influir en otros reside en enfocarte genuinamente en sus objetivos e intereses. Lo cual se dice pronto, ha sido formulado en todos los idiomas y es inapelable desde la perspectiva lógica. Entonces, ¿por qué es tan difícil? ¿Por qué algunas personas parecen haber nacido con estrella mientras otras luchan por no estrellarse?

El secreto tras estas preguntas es un adverbio: genuinamente.  Esta palabra que pasa desapercibida en el enunciado en el cual definimos el primer principio de la influencia. Pero hace la diferencia en el resultado final.

Solemos estar tan concentrados en nuestros propios intereses y tan ocupados en el proceso de cumplir nuestros objetivos que ignoramos el poder de mirar hacia el costado y observar a quienes caminan a nuestro lado.

Es tan simple que no sería extraño que te despierte sospechas. Sin embargo, funcionó en el pasado, funciona en el presente y todo indica que seguirá funcionando en los años por venir.

 

 

Influencia: tres principios infalibles.

 

 

Como verás, esto no se trata de vos sino de ellos. De esas personas en las cuales querés generar una transformación vital. Es un vínculo humano y como tal, necesita de tiempo y espacio para nutrirse y crecer sano y fuerte.

Si estabas con prisa, te sugiero volver en otro momento. Cuando tengas la disposición de tomarte el tiempo que sea necesario para conocer a tu interlocutor.  El único método de persuasión infalible es el que nace de sus palabras. El resto es retórica sin objetivo.

Durante veinte años dirigí grupos de personas que, en su mayoría, no querían estar en el lugar en el que estaban, no tenían el más mínimo interés en lo que tenía para contarles y por supuesto, compitiendo con estímulos más interesantes que mi capacidad de contar.

¿Te parece desafiante?

Pues debo confesar que en veinte años, las ocasiones en las que no logré el éxito seduciendo con palabras nunca tuvo nada que ver con el desinterés o los estímulos atractivos del mundo exterior. Las ocasiones en las cuales no logré conectar fueron única y exclusivamente mi responsabilidad. Porque, por distintos motivos, no estaba en disposición de escuchar y responder en función de la información que obtenía escuchando.

Pocas veces necesité de recursos verbales sofisticados para lograr atención y siempre son marginales: estrategias que garantizan la atención inicial y que auspician el silencio. Más allá de esto, las herramientas infalibles suelen ser la intuición y la empatía.

 

Influencia más allá de la intuición y la empatía.

 

 

No te inquietes. Más allá de los misteriosos intangibles como la intuición y la empatía, existen tres principios que funcionan generando el clima ideal para la influencia y el liderazgo.

No tengo duda: vos también podés ejercer tu influencia sobre el grupo al cual decidas llegar con tu mensaje. De hecho, creo que hoy, con la cantidad de herramientas de comunicación a nuestro alcance, toda persona tiene un radio de influencia ampliado tanto como desee.

El desafío es cómo y de qué forma incidir voluntariamente sobre este radio de influencia social para llegar más lejos, de mejor forma y beneficiando a la mayor cantidad de personas en el camino.

¿Tu interés en influir en el otro es genuino y tu mensaje es un propósito? Entonces dejame contarte cuáles son los tres principios infalibles de la influencia.

 

1- Compromiso.

 

El compromiso con un mensaje genera confianza y esa confianza, trabajada estratégicamente, se traduce a largo plazo en influencia. Cuando determinamos cuál es nuestro propósito y lo expresamos respetando nuestra identidad verbal, estamos en el camino de la influencia en determinado contexto.

 

2- Coherencia.

 

Tan importante como el compromiso con un mensaje es la solidez de sostener a lo largo del tiempo y de acuerdo a tus convicciones este mensaje. Por supuesto que no se trata de insistir neciamente en ideas que ya no tienen sentido o probaron su ineficacia sino de mantenerte en tus principios aún cuando no te benefician a simple vista.

 

3- Autoridad.

 

La mejor inversión que podés hacer en tu marca personal es la consolidación de tu autoridad profesional.  Si te estás preguntando cómo se construye autoridad, te ofrezco tres patrones que funcionan:

 

a- Simplificar: cuando tenés la capacidad de simplificar los asuntos complejos para explicarlos amablemente a quienes no tienen tu misma preparación y compartís este conocimiento, estás sedimentando tu autoridad.

b- Crear conceptos: inaugurar un método. Formular un concepto o una forma de mirar la realidad en tu tema particular es una de las formas de posicionarte como autoridad en función de tu conocimiento.

c- Diseñar la percepción: a partir del momento en el cual decidas construir tu autoridad, las personas e ideas con las cuales te asocies pasan a ser asuntos de suma importancia. Y de meditadas reflexiones.  El beneficio de estar en el lugar justo con la persona justa no puede medirse materialmente.

 

Entonces, luego de que obtuviste la atención de tu audiencia, comienza tu periplo como líder de opinión. Vas a armarte de paciencia porque las metas no son inmediatas pero las recompensas son significativas. En este sentido, vale la pena que  te decidas a correr lento cuidando tus recursos. No es una carrera de velocidad sino de resistencia.

También es cierto que el carisma natural que tengas puede ayudarte y mucho. Más allá de esto, no tener carisma no es motivo para desilusionarte y claudicar. Te sugiero descargar los cinco pilares de la marca personal. De la misma forma, no dejes de leer Influencia, el clásico de Cialdini. Luego de la lectura -y de descargar el recurso que preparé especialmente para vos- podrás decidir en cuál de tus cualidades fundás tu influencia.

Author: Paula

Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *