Si estás pensando en consolidar tu marca personal y comenzaste por observar diferentes estilos de liderazgo,  probablemente hayas notado que la mayoría de ellos se apoyan en el carisma. Este descubrimiento -por demás obvio- puede paralizar al más valiente.

Aunque pienses compasivamente en tus fortalezas, no encontrás entre ellas ese brillo. Esa aura luminosa que parecen tener quienes son naturalmente carismáticos y se mueven por el mundo con la comodidad de los que pertenecen. Aún cuando son el centro de todas las miradas. Especialmente cuando son el centro de todas las miradas.

Lo sé. Puede ser abrumador. El carisma no se vende comprimido en pastillas. Sin embargo, enrostrar esta verdad que está en el eje de tu marca personal es el primer paso para comenzar a trabajar con ella. No tengo el secreto para opacar a Beyoncé (una pena…) pero conozco la estrategia para educar tus fortalezas transformándolas en una expresión carismática.

 

 Marca personal: más que carisma.

 

En definitiva… ¿qué es el carisma?

La palabra tiene origen religioso y refiere a un “don divino”. Desde una perspectiva etimológica ser “carismático” no es una decisión sino una cualidad que se tiene o no. Pero, ¿qué pasaría si te cuento que el carisma se entrena como se entrena un músculo?

Sí: como lo estás leyendo. Ese magnetismo que atrae miradas puede educarse. Ciertamente es más simple si lo traés de fábrica. Pero cuando no vino en el ADN -o no lo alentaron en tu formación- siempre tenés la oportunidad de nutrirlo apoyándote en ciertos aspectos diferenciales de tu personalidad.

Con el fin de ayudarte a entender cómo vas a hacer realidad la promesa presente en este texto, comparto contigo cinco fortalezas presentes en aquellos que poseen el don:

 

  • Pasión
  • Confianza
  • Autoridad
  • Certeza
  • Intensidad

 

La selección es arbitraria. Sin embargo, una vez que conozcas el pensamiento detrás de este planteo general, podés aplicarlo a las que consideres tus fortalezas elementales.

 

Hablemos de las cinco grandes.

 

De una forma u otra, los conceptos anteriores tienen connotaciones en tu vida y en tu marca personal. Ya sea porque destilás esa fortaleza a cada paso o porque carecés de ella con escándalo.

La pasión es una fuerza bruta. Escuchar a alguien que ama lo que hace es contagioso. Mientras algunas personas derrochan energía con su sola presencia, otras son más bien calmas y reposadas. Su fortaleza no es la pasión  sino la confianza. Inspiran confianza.  Trasmiten tranquilidad porque su presencia equilibra el espacio. De pronto no tienen la fuerza arrolladora de los apasionados pero su virtud es ofrecer serenidad en los momentos de inquietud.

¿Tu fortaleza será la autoridad que emana de tu presencia? No. No estoy refiriéndome exclusivamente a la “autoridad” como creación de un aura de prestigio profesional. Tu autoridad puede ser consecuencia de tu apariencia, tu edad, tu tono de voz.  Dependiendo de cuál sea el área en la que vas a desenvolverte, autoridad mata pasión de la misma forma que billetera mata galán

También puede pasar que seas pura intensidad. Que tengas tanto para ofrecer y tantos deseos de comunicar que todo aquello que te rodea se pone en movimiento a tu pesar. Y ¿qué me decís de la certeza? Los seres humanos deseamos fervientemente sentir que tenemos el control. Por este motivo nos seduce tanto esta hermana menor de la confianza. Sin intensidad pero con claridad y firmeza.

 

¿Qué fortaleza sostiene tu marca personal?

 

Como verás, el panorama es amplio y tus posibilidades de diseñar una marca personal sólida son más de las que podías imaginarte inicialmente. Mi pretensión es que comprendas que esa comunidad que anhelás construir en torno a tu figura y tu talento, va a crecer y nutrirse de alguna de estas fortalezas.

Las personas no siguen naturalmente a quienes se esconden en la uniformidad. No lo hacen en la vida. Tampoco lo hacen en el mundo online. Si estás comenzando a posicionarte como profesional, quizás te falte experiencia pero podés ofrecer confianza con tu actitud y certeza con tu conocimiento. De pronto, llevás años en una industria y la autoridad emana por tus poros. O sos de esas personas que trasmiten intensidad cuando hablan, encantando con su tono de voz y sus gestos.

No te limites a pensar que el carisma es un don con el que no naciste. Comenzá a trabajar sobre tus aptitudes y habilidades para consolidar las que pueden ayudarte y atenuar las que no son tan amables. No tiene sentido ignorar tus sombras o tu miedo al construir tu marca personal. Es mucho más inteligente conocerte tanto que puedas anticiparte al momento en el que tu dark-side se va a manifestar en toda su gloria.

Lo anterior me conduce a decirte que la autenticidad es el nuevo negro en el mundo del branding. Hacete a un lado de la carrera insensata por tener el aura de un gurú religioso en constante estado de inspiración divina. O de la figura estática del empresario infalible que siempre tiene la palabra -y la inversión-adecuada en el momento adecuado.

 

Diseña tu marca personal.

 

Marca personal,  posicionamiento, marketing, gestión del talento. No importa cómo quieras llamarle. Hay una única certeza: la construcción que realices de tu carrera profesional, depende de tu aceptación de tu identidad. También de tu compromiso para enfatizar los aspectos que te diferencian. Esa razón por la cual sos la persona que necesito en mi empresa, institución o grupo.

Poné a brillar tu particular forma de carisma. Si querés seguir profundizando sobre este tema, descargá el ebook que te ofrezco a continuación. En él vas a encontrar de qué manera es posible sacar partido de las cinco grandes fortalezas de los carismáticos sin renunciar a tu identidad.  Se van a dar vuelta para escucharte.

Author: Paula

Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros...

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