Paula Lesina, vender en redes sociales



Este nuevo espacio, abre la posibilidad de reflexionar desde otra perspectiva. Vender en redes sociales fue un artículo que comencé  a escribir pensando en una web cuyo objetivo es compartir conocimiento técnico. Creo que nunca antes había sido tan difícil avanzar en la redacción. Pronto descubrí que no tenía el deseo de situarme desde la intención profesional. Mi pretensión es menos ambiciosa. Quisiera compartir una reflexión experiencial sobre eso que llaman "social selling".

¿Te aturdiste con el anglicismo? Suele suceder. El mundo del marketing es una selva de términos que no pertenecen a nuestro lenguaje cotidiano pero, en esencia, conceptualizan aquello que desoímos de nuestro sentido común. Social selling no es otra cosa que vender en redes sociales y se aprende al respecto vendiendo y comprando en cualquier situación. También en aquellas que no están mediadas por una pantalla de celular.

Quisiera decir "especialmente en aquellas que no están medidadas por una pantalla de celular" pero lo cierto es que el medio es el mensaje. Esto supone que la plataforma desde la cual decidimos hacer visibles nuestros productos o servicios no es simplemente un vehículo. No. Las redes sociales nos modelan como creadores de contenido y siguiendo sus normas no escritas, elegimos una forma -y no otra- de presentar aquello que nos interesa hacer visible.



¿Qué es vender en redes sociales?




¿Entonces? No es lo mismo vender offline que vender en Instagram. Tampoco es lo mismo vender en Linkedin que vender en Facebook. Así, sucesivamente. Por lo tanto, la expresión vender en redes sociales, tiende a ser engañosa si no comenzamos por advertir que no existe una forma de vender sino múltiples variantes adaptadas a los diferentes canales que podemos utilizar.

Esta noción no es amable para principiantes. Cuando estamos comenzando un proyecto personal, quisiéramos pensar que puede aplicarse el rigor del método científico al arte de vender en redes sociales. Y sí. Cuando pretendemos vender en redes sociales estamos más próximos a las ciencias sociales o al arte que a las fórmulas inmutables.

¿Estás sintiendo el dolor fuerte y localizado en el costado izquierdo? Es el costo del saber. No mejora con antiácidos sino con acciones. Ahora, necesito decirte esto, como al pasar: da la casualidad que tus acciones son consecuencia de tus pensamientos y emociones. Aún antes de aprender las reglas de una red social tendrías que sentirte en posición de apropiarte de la mentalidad que posibilita que vendas. Donde sea. Como sea.

Allí es cuando llega la otra contundente desmesura del mundo de las ventas: no importa qué es lo que vendas. El producto está en segundo plano en esta reflexión. Por supuesto, no es indiferente en el proceso de venta, pero mucho más importante es conocerse como comunicador y comunicar las pocas cosas que quiere escuchar un cliente. Siempre con la certeza de que: o sos su mejor opción para él o vas a recomendarle honestamente dónde encontrar lo que necesita.



¿Qué quiere escuchar un cliente?



La madre del borrego, dice la sabiduría popular. Mi respuesta no es más simpática que la reflexión anterior: depende. Depende del cliente y del deseo o la necesidad insatisfecha que experimente. ¿O creías que ahora sí había fórmula? Sin embargo, aún cuando no pretendo ofrecerte soluciones sino preguntas, la forma en la que entendemos a nuestros clientes es la forma en la que entendemos a otros seres humanos.


Vender en redes sociales es un reflejo de tu expansión y tus límites como ser humano en el vínculo con el otro. 


Quizás lo que voy a escribir sea una obviedad. O no. De pronto significa un antes y un después en tu forma de entender el vínculo con una audiencia hasta hoy, distante. Lo cierto es que no existe mejor forma de generar conversaciones verdaderas (que terminen en ventas si este es el objetivo de tus redes) que validar a quien te está escuchando.



 El magnetismo de la amabilidad para vender en redes sociales. 




Vender en redes sociales no es otra cosa que estar presente en la mente de alguien que, llegado el momento -cuando tiene la decisión y el dinero- decide que prefiere comprar tus productos y servicios. Los tuyos, cuando podrían ser los de cualquier otro creador o vendedor.


¿Por qué? Porque estuviste presente. En ocasiones, podremos cuantificar el alcance de este impacto. En otras, no podremos. Porque esto no se trata de vos reina, se trata de ellos. Como en la vida.


¿Estás pensando que tiene más impacto quien más se expone? Es un razonamiento lógico. Si te estoy diciendo que para vender en redes sociales tengo que estar presente en la mente del cliente, tiene sentido que pienses en invertir recursos para multiplicar tu presencia con las posibilidades que ofrece la tecnología. Ser la figurita repetida y estar allí cada vez que presionan el ícono de la camarita, tiene beneficios. La exposición constante genera, por lo menos, curiosidad: ¿qué tendrá para decir ésta que la veo hasta en la sopa?


Sin embargo, no es el único factor. Si generaste curiosidad, estás dando el primer paso. Llegamos al terreno de la conquista, porque para atraer, primero tienen que verte. ¿Que sigue? Te respondo sin rodeos: cultivar la amabilidad. Tener carisma, sería un golazo de media cancha. Pero el carisma no es patrimonio de la humanidad. Quiero decir, ser un sapiens sapiens no es garantía de tener esa forma del magnetismo personal.

Sin embargo, aún cuando hayamos nacido sin la fortuna genética de Beyoncé, vos, yo y quien se lo proponga, puede ser amable. Entendámonos: dice la RAE que amable es quien se comporta con agrado, educación y afecto hacia los demás. Eso no tiene nada que ver con el brillo en tu mirada o el tono de tu voz. Es una actitud y las actitudes, se educan.



Vender en redes sociales... ¿siendo amable?



Tus posibilidades de vender en redes sociales se potencian practicando el noble ejercicio de considerar al otro ser en su espesor humano. Por supuesto que los dos kilómetros de piernas de Queen B, ayudan. Una sonrisa cautivante o una voz seductora, son dones que se agradecen. ¿Te vinieron de serie? Disfrutalos sin culpa. Si no estaban incluidos en el paquete -ponele que venían con el premium- siempre es posible que cultives la empatía, la simpatía y todas las tías que anden por la vuelta porque vas a necesitarlas.

Sí, siendo amable. Es tan simple, ¿por qué la mareamos tanto? ¿Nunca escuchaste que lo cortés no quita lo valiente? Bueno, viene al caso. Aprender a escuchar es más seductor que las cachas de las Kardashian. Seguime el pensamiento, esto puede ser tan fácil como:



  • Sonreír.
  • Mirar a los ojos.
  • Reconocer al otro en sus talentos o en su faceta más positiva.
  • Usar las palabras mágicas (entre ellas, ¡gracias!)



Todo lo anterior es gratuito y puede practicarse sin orden de captura. Porque otros métodos de venta también efectivos, pueden poner en riesgo tu condición de persona libre. Por aquí, me despido. Por supuesto que el tema puede provocar a la reflexión y si esto sucede, te escucho atentamente. Me interesan más tus palabras, que las mías.